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En el siglo XVIII, en el soleado valle de Locumba, aparece un 14 de Septiembre un mulo blanco, según cuentan los antiguos del lugar, que llevaba sobre su lomo dos cajas, una grande y otra pequeña que contenían dos imágenes de Cristo crucificado, en las cuales se indicaba que la caja grande era para Sama y la pequeña para Locumba.

Los moradores buscaron al arriero y al dueño del mulo pero no lo encontraron, el mulo había llegado con paso ágil parándose bajo las sombras de una palmera y se acercaron a él. Los moradores vieron las cajas, la abrieron, y al darse cuenta que una era mas grande que la otra decidieron quedarse con esa.

Cargaron al mulo con la pequeña caja e intentaron arriarlo tratando de llevar esa caja a Sama, pero el mulo caía en tierra agobiado por el peso y por más intento que hizo no consiguieron mover al mulo. Finalmente el pueblo decidió quedarse con la caja pequeña que contenía el Cristo Crucificado y enviar al grande a Sama. Se cambió de cajas al mulo y éste comenzó nuevamente a paso ágil su camino hasta Sama hasta que ya no se vio.

Fue así como el cristo pequeño quiso quedarse en Locumba, para ser venerado en el santuario donde el Señor quiere derramar sus gracias, y el Cristo grande quedó en Sama. ¿Por qué? nos preguntamos - Así los quiso el Señor, para que se haga su voluntad de quedarse en Locumba y bendecir a toda persona que con fe sincera se acerca a él para pedirle algo.

Posteriormente, el pequeño pueblo que ahi existe, el Señor comenzó a derramar su gracia y así el pueblo lo consagró a Cristo crucificado como patrón, el 13 de Mayo de 1784. El templo donde esta el Señor se destruyó totalmente por las lluvias, pero a la imagen del señor no sufriò daño alguno.

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